Me encantó esta entrada del blog 14 de abril. Resume a la perfección como el vinilo sigue en nuestros tiempos aun cuando es soporte para audio totalmente minoritario. Sin duda muy interesante, o recomiendo la lectura:
Cuando Neil Young despotricó contra los discos compactos pensé que estaba equivocado y que era la reacción de un músico al que costaba adaptarse a los nuevos formatos. “ Los CDs no te ofrecen música, sino una representación de ésta”. Bien, una frase ingeniosa y poco más pensé, pero continuaba diciendo: “Es algo totalmente superficial, no el sonido completo. Les falta la profundidad del sonido analógico. Hay muchísimo más en una cinta analógica, aunque tenga ruido de fondo… ¡el ruido de fondo es donde está la magia, donde está el aire que respira el sonido… Donde antes había un universo de sonido, toda una zona de ecos y ruido, millones de partículas sonoras, ya no hay nada…. Escucha un disco de principio a fin y luego el mismo CD entero. Tu organismo notará la diferencia. Con el sonido analógico, tu cerebro y tu corazón perciben todas esas cosas que suceden a la vez: con el digital, no hay reto alguno, es todo plano, superficial, reducido a la mima expresión. No es real”. Eran éstas, unas afirmaciones realizadas en la emisora estadounidense Rockline allá por 1991 y recogidas por Ignacio Juliá en su libro “Neil Young: en el ojo del huracán”. Son muchos los que ahora le dan la razón. Cuando la venta de compactos se generalizó en los últimos veinte años, resurge con fuerza quienes añoran el vinilo incluso quienes afirman que el viejo disco de vinilo vuelve a dar guerra al CD. Naturalmente hay quien intentando hacer negocio con estos anhelos, han comercializado CDR imitando el aspecto de los antiguos singles. Su aspecto podría recordar al hermano pequeño del LP, pero son auténticos CDs y la cuestión no es la forma sino el sonido. Se trata de simple estrategia comercial, de simple camelo.
Los DJ,s fueron de los primeros en mantener fidelidad y parece que melómanos, músicos y discográficas ahora están dando pasos para la recuperación del vinilo por distintas razones; algunos van mucho más allá, creen haber encontrando en el vinilo el soporte para solucionar la piratería. ¡Joder, ya me extrañaba tanto romanticismo!
Posiblemente entre los melómanos, el formato mp3 no termine de arraigar porque la música comprimida suena distinto y porque, en el fondo, se trata más de un almacén de música que otra cosa. De momento prima su capacidad de almacenamiento y debiera mejorar sus prestaciones sonoras aunque algunos ya hablan del milagro del mp3. En cualquier caso, apostaría por mantener la fidelidad al fetiche de una carátula artística y una información anexa que contibuyan a degustar el producto con mayor gozo.
Scott Cohen, en una entrevista muy interesante publicada recientemente en Ciberp@ís, afirma: “Todos los cambios de formato, del elepé al álbum, del álbum al single etcétera, representan formas artificiales de agrupr música. El álbum es artificial, su existencia la ha determinado la tecnología. Son razones siempre de negocio o de industria, no de arte. Y continúa diciendo: Las webs de artístas ya forman parte de del siglo XX, del siglo pasado. En el actual tiene que haber sistemas de contacto más directo con el artísta, algo que actualice más la información, mediante blogs, etcétera. La web es una isla que se opone a la idea de estar conectado con el público”.
Probablemente tenga razón, la interrelación artísta-público sea el camino y algunos soportes quedarán relegados a simples acopios de sonidos. En línea con lo apuntado por Cohen, el blogg,como concepto, si puede erigirse en el medio para una interrelación del público con el artísta de tal manera que genere vínculos tan fuertes o aún más que esos viejos vinilos que guardo como reliquias de un pasado que no volverá sino tranformado.







![[permalink]](http://esloquehay.com/v5/wp-content/themes/qwilm-03/imagenes_qwilm/permalink.gif)

Entradas RSS
Otro enlace de interés al respecto:
http://www.lasprovincias.es…